
Hace unos meses planteaba lo importante que es que la letra chica no lo sea, que no intentemos ocultarla.
Ahora, gracias a un genio del marketing (Seth Godin) veo una solución fantástica, con un ejemplo concreto que traduzco:
El caso es de una florería, en donde atienden bien… pero tienen un cartel que dice (entre otras cosas):
* NO DEVOLVEMOS EL DINERO. SIN EXCEPCIÓN.
* NO HAY CAMBIOS PARA PLANTAS.
* PARA RECIBIR EL VALOR O MENOS TIENEN QUE CUMPLIRSE TODAS LAS CONDICIONES AQUÍ LISTADAS.
* NO HAY EXCEPCIONES.
* EL GERENTE SE RESERVA EL DERECHO DE HACER EXCEPCIONES ESPECIALES.
Claramente, un abogado (o alguien que tiene una orientación parecida) estuvo “cuidando” este negocio de que no pierda dinero… Más allá de que mucha gente considera las mayúsculas como GRITOS.
La solución de Godin, sin perder nada de la escencia (aunque en una traducción libre que no es tan buena):
“En nuestra florería es realmente importante para nosotros que usted esté extasiado (no solo contento). Por favor guarde su recibo y asegúrese de traerlo si tiene algún problema. Estaremos contentos de cambiar flores que no estén bien – le daremos un crédito para usar en nuestro negocio, o cualquier otro producto del mismo o menos valor. Lamentablemente, no podemos cambiar plantas. Si tiene alguna pregunta, no dude en acercarse a cualquiera de nosotros por ayuda.”
La pregunta que a veces me hago: trabajamos para el cliente o para los abogados?
Filed under: CSAT, Discusiones, Filosofía, Simplifica | 3 Comentarios »